Ladislao José Biró, el inventor de la “birome”(bolígrafo)

László József Bíró, conocido en países hispanohablantes como Ladislao José Biro (n. Budapest, Reino de Hungría, 29 de septiembre de 1899 – Buenos Aires, Argentina, 24 de octubre de 1985), fue un inventor y periodista húngaro nacionalizado argentino, que realizó un total de 32 inventos, entre ellos el bolígrafo, que le dio fama internacional.

ladislao_biro_argentina_circa_1978

Cuando Ladislao tuvo la idea de crear el bolígrafo, ya había inventado una lapicera fuente, una máquina para lavar ropa, un sistema de cambios automático en los automóviles y un vehículo electromagnético. Siendo periodista, estaba molesto por los trastornos que le ocasionaba su pluma fuente cuando esta se le atascaba en medio de un reportaje. Entonces, junto con su hermano Georg, quien era químico, logró una tinta que era muy útil para la escritura a mano, pero que no podía utilizarse con la pluma pues se trababa al escribir. Pero Ladislao obtuvo la idea de cómo resolver este último inconveniente observando a unos niños mientras jugaban en la calle con bolitas que al atravesar un charco salían trazando una línea de agua en el piso seco: ahí se dio cuenta de que en vez de utilizar una pluma metálica en la punta, debía utilizar una bolita. La dificultad de trasladar ese mecanismo a un instrumento de escritura residía en la imposibilidad para desarrollar esferas de un tamaño suficientemente pequeño. Ladislao Biro patentó un prototipo en Hungría y Francia, en 1938, pero no lo llegó a comercializar. Ese mismo año, Agustín Pedro Justo, quien pocos meses antes había dejado de ser Presidente de la Nación Argentina, lo invitó a radicarse en su país cuando de casualidad lo conoció en momentos en que Biro estaba en Yugoslavia haciendo notas para un periódico húngaro. Agustín Justo lo vio escribiendo con un prototipo del bolígrafo y maravillado por esa forma de escribir se puso a charlar con él. Biro le habló de la dificultad para conseguir una visa y Justo, que no le había dicho quien era, le dio una tarjeta con su nombre.

800px-boligrafo_marca_birome_i

Propaganda comercial en la revista argentina Leoplan, de 1945, promoviendo la primera birome

Biro no se decidió en ese momento a ir a la Argentina, pero en mayo de 1940, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, él y su hermano emigraron a la Argentina junto con Juan Jorge Meyne, su socio y amigo que lo ayudó a escapar de la persecución nazi por su origen judío. Tiempo después su esposa Elsa y su hija Mariana desembarcarían también en Buenos Aires (Fue vecino del barrio de Colegiales, su casa se encontraba en el llamado “barrio inglés”, límite con el barrio de Belgrano y hoy en día alberga una institución dedicada a los inventores).

En ese mismo año formaron la compañía Biro Meyne Biro y en un garaje con 40 operarios y un bajo presupuesto perfeccionó su invento, realizando el 10 de junio de 1943 una nueva patente en Buenos Aires. Lanzaron el nuevo producto al mercado bajo el nombre comercial de Birome (Acrónimo formado por las sílabas iniciales de Biro y Meyne). Su venta al público fue de entre 80 y 100 dólares, un costo excesivo para esa época. Al principio los libreros consideraron que esos «lapicitos a tinta» eran demasiado baratos como para venderlos como herramienta de trabajo y los vendían como juguetes para chicos. Al respecto, en su última entrevista antes de fallecer, Biro afirmó: Mi «juguete» dejó 36 millones de dólares en el tesoro argentino, dinero que el país ganó vendiendo productos no de la tierra sino del cerebro“.

Cuando comenzó a promoverse se la llamó esferográfica y se hacía hincapié en que siempre estaba cargada, secaba en el acto, permitía hacer copias con papel carbónico, era única para la aviación y su tinta era indeleble.

En 1943 licenció su invento a Eversharp Faber, de los Estados Unidos, en la entonces extraordinaria suma de USD 2.000.000, y en 1951 a Marcel Bich, fundador de la empresa Bic de Francia.

Así eran las biromes fabricadas por los hermanos Biro y Meyne.

Escritura de un bolígrafo moderno.

La sociedad formada por Biro y sus socios quebró, aquejada por falta de financiamiento y por nuevos inventos que no tuvieron éxito comercial. Un antiguo proveedor, Francisco Barcelloni, intentó entusiasmar a Biro para fabricar un bolígrafo de bajo costo. No logró convencerlo y se instaló por su cuenta; mejoró el flujo de tinta y ensayó una bolilla de triple dureza. Posteriormente, Barcelloni contrató a Biro para la dirección de la nueva fábrica

“Mi padre fue también periodista y redactaba una columna en una revista de vanguardia de Budapest. Habitualmente usaba una lapicera fuente Pelikan que manchaba o no escribía cuando más lo necesitaba. Observando cómo la revista se imprimía decidió que ese rodillo, que era capaz de tirar tinta sin manchar, debía reducirse para uso manual: una pequeña esfera en un tubo capilar, con una tinta especial que fluyera por la fuerza de gravedad y se secara instantáneamente en el papel”, rememora su hija Mariana Biró, fundadora de esta organización creada como un medio para el desarrollo de la capacidad inventiva argentina.

Ladislao José Biro trabajó con su hermano, György Biro, un químico, para desarrollar un nuevo tipo de pluma compuesta de una bola y que seguía los principios de funcionamiento de un rodillo de papel de periódico que transfiere una imagen entintada.

El primer prototipo del bolígrafo se presentó en la Feria Internacional de Budapest en 1931 y terminó patentando su invento en 1938. A día de hoy, el bolígrafo todavía se conoce como el biro en varios países y en Argentina se celebra el día del inventor coincidiendo con el nacimiento de Ladislao José Biro.

Fuente: Wikipedia

Anuncios

Nini Marshall.Talentosa por siempre

NINÍ MARSHALL - eh!.jpgMarina Esther Traveso nace en Buenos Aires, 1 de junio de 1903 y muere el 18 de marzo de 1996.
Fue una actriz, guionista y humorista argentina, conocida con el seudónimo de Niní Marshall.
Inició su carrera como ilustradora en la revista Sintonía en la década de 1930 y, consecutivamente, se desempeñó como cancionista, comentarista con el seudónimo de Mitzy y protagonista de programas cómicos en las principales radios locales. Para 1938, había debutado como actriz y guionista en Mujeres que trabajan, dirigida por Manuel Romero.Su popularidad se acrecentó considerablemente en los años de 1940, protagonizando 37 películas, generalmente interpretando a sus personajes Catita y Cándida. Su última película, ¡Qué linda es mi familia!, se estrenó en 1980. Apodada «La Dama del Humor» y «La Chaplin con faldas», los últimos años de su vida estuvieron marcados por los reconocimientos. En 1989 fue distinguida como «Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires», en 1992 recibió el premio Podestá a la trayectoria y en 1995, Marilú Marini, a modo de homenaje, volvió a recrear sus libretos en dos obras teatrales.
Niní. ¡Siempre con nosotros!

nini marshalll.jpg

Hay que Educar a Niní (Completa)

Catita es una dama (Completa)

Yo quiero ser bataclana (Completa)

photo.jpg

Cleopatra era Cándida (Completa)

Y se nos fue redepende (completa)

Gracias querida Niní por tanto talento!

hqdefault

Dia Internacional del Hombre

diadelhombre

El Día Internacional del Hombre (DIH) se celebra el 19 de noviembre. Sus objetivos principales son abordar temas de salud masculina de todas las edades; resaltar el rol positivo y las contribuciones que los varones hacen diariamente tanto a su comunidad como a la sociedad; promover la igualdad de género fomentando la no discriminación a los hombres; y celebrar la masculinidad.

Fue establecido en 1992 por Thomas Oaster, profesor de la Universidad de Missouri-Kansas y luego popularizado mundialmente desde el año 1999. Actualmente se celebra en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Escocia, España, Estados Unidos, Georgia, Ghana, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Hungría, India, Inglaterra, Irlanda, Islas Caimán, Italia, Jamaica, Malta, Moldavia, México, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Pakistán, Paraguay, Perú, Portugal, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Uruguay y Vietnam.

Ingeborg Breines, directora del Programa Mujeres y Cultura de Paz (Women and Culture of Peace Programme) de Unesco, apoyó la iniciativa de elegir un día internacional para el varón, la consideró “una excelente idea que dará un poco de balance entre géneros” y se mostró interesada en cooperar. También otros organismos dependientes de la ONU, como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lo tienen en cuenta y organizan actividades. Pero, pese a lo anterior, hasta el momento el apoyo de dicha entidad no se ha concretado oficialmente. Esa es una de las razones por la que este día posee un nivel de reconocimiento aún mucho menor al del análogo Día de la Mujer, que tiene incluso carácter oficial y apoyo financiero en algunos países.

Jiddu Krishnamurti, creador de un mundo nuevo.

“Cada uno debe ser su propio maestro y su propio discípulo”

on_freedom

Jiddu Krishnamurti o J. Krishnamurti (n. 12 de mayo de 1895, en Madanapalle, Andhra Pradesh, India– 17 de febrero de 1986, en Ojai, California, Estados Unidos), fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían la revolución psicológica, el propósito de la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global.

Krishnamurti nació en la ciudad de Madanapalle, Andhra Pradesh, en la India colonial, y fue descubierto en 1909, cuando aún era un adolescente, por Charles Webster Leadbeater en las playas privadas del centro de la Sociedad Teosófica de Adyar en Madrás, India. Posteriormente fue adoptado y criado bajo la tutela de Annie Besant y C.W. Leadbeater dentro de la Sociedad Teosófica, quienes vieron en él a un posible Líder Espiritual. Sin embargo, rehusó ser el mesías de un nuevo credo, hasta que en 1929 disolvió la orden creada para ese fin. Alegaba no tener nacionalidad, ni pertenecer a ninguna religión, clase social, o pensamiento filosófico. Pasó el resto de su vida como conferenciante y profesor viajando por el mundo y enseñando sobre la mente humana, tanto a grandes como a pequeños grupos. Fue autor de varios libros, entre ellos La libertad primera y última libertad, La única revolución y Las notas de Krishnamurti. A la edad de 90 años dio una conferencia en la ONU acerca de la paz y la conciencia, y recibió la Medalla de la Paz de la ONU en 1984. Su última conferencia fue dada un mes antes de su muerte en 1986.

Paradójicamente, sus continuadores fundaron varias escuelas, en la India, Inglaterra y Estados Unidos; y tradujeron a varios idiomas muchos de sus discursos, publicándolos como libros filosóficos.

La biógrafa Mary Lutyens escribió un libro acerca de la juventud de Krishnamurti cuando vivía en la India, Inglaterra, y finalmente en Ojai, California titulada Krishnamurti: The Years of Awakening. Ella formaba parte de la Orden de la estrella, organización fundada para Krishnamurti cuando este aún era muy joven. Por ello, lo conoció desde su adolescencia hasta su muerte. Este libro posee muchos detalles acerca de su vida durante ese periodo, algunos de ellos rara vez fueron tratados por él. Lutyens escribió tres volúmenes adicionales de la biografía: The Years of Fulfillment (1983), The Open Door (1988), y Krishnamurti and the Rajagopals (1996). Adicionalmente, publica y abrevia los tres primeros volúmenes en el libro The Life and Death of Krishnamurti (1991). Otras biografías de Krishnamurti son: Krishnamurti, A Biography (1986), por Pupul Jayakar y Star In the East: Krishnamurti, The Invention of a Messiah (2002), por Roland Vernon.

Si hemos de crear un mundo nuevo, una nueva civilización, un arte nuevo, no contaminado por la tradición, el miedo, las ambiciones, si hemos de originar juntos una nueva sociedad en la que no existan el «tú» y el «yo», sino lo nuestro, ¿no tiene que haber una mente que sea por completo anónima y que, por lo tanto, esté creativamente sola? Esto implica, ¿no es así?, que tiene que haber una rebelión contra el conformismo, contra la respetabilidad, porque el hombre respetable es el hombre mediocre, debido a que siempre desea algo; porque su felicidad depende de la influencia, o de lo que piensa su prójimo, su gurú, de lo que dice el Bhagavad Gita o los Upanishads o la Biblia o Cristo. Su mente jamás está sola. Ese hombre nunca camina solo, sino que siempre lo hace con un acompañante, el acompañante de sus ideas. ¿No es, acaso, importante descubrir, ver todo el significado de la interferencia, de la influencia, ver la afirmación del «yo», que es lo opuesto de lo anónimo? Viendo todo eso, surge inevitablemente la pregunta: ¿Es posible originar de inmediato ese estado de la mente libre de influencias, el cual no puede ser afectado por su propia experiencia ni por la experiencia de otros, ese estado de la mente incorruptible, sola? Únicamente entonces es posible dar origen a un mundo diferente, a una cultura y una sociedad diferentes donde puede existir la felicidad.

El libro de la vida de Khrishnamurti.

Oliverio Girondo, el gran poeta argentino.

GIRONDO

Nació en el seno de una familia adinerada. Sus padres, Josefa Uriburu y Juan Girondo, le permitieron desde niño viajar a Alemania, Italia, Bélgica y España. En Buenos Aires vivió sus primeros días en la calle Lavalle 1035.

Debido a estos viajes, parte de sus estudios secundarios fueron realizados en Inglaterra (Londres) y en el Colegio Albert Le Grand en Acueil de Francia, país en el que entabló amistad con el poeta Supervielle, con quien asistiría a manifestaciones surrealistas.

Una vez radicado en Buenos Aires, recibe su título de abogado.

En 1930 recorre el Nilo desde Egipto hasta el lago Victoria, y visita Marruecos.

En 1919 concurre a las tertulias de José Ingenieros en el hotel París.

En 1911, a los 20 años dirige el periódico artístico literario “Comedia” con René Zapata Quesada y Raúl Monsegur.

En 1922 publica en una tirada limitada, impresa en Francia, “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”, que incluye ilustraciones realizadas por él mismo.

En 1924 participa en el periódico “Martín Fierro” junto a Samuel Glusberg y Evar Méndez. Allí publica diversos poemas y realiza hasta 1926 una serie de aforismos denominados “Membretes”

“Los bustos romanos serían incapaces de pensar si el tiempo no les hubiera destrozado la nariz.”

Participó en las revistas que señalaron la llegada del ultraísmo (la primera vanguardia que se desarrolló en Argentina), como Proa, Prisma y Martín Fierro, en las que también escribieron Jorge Luis Borges, Raúl González Tuñón, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal, la mayoría de ellos del Grupo de Florida que en contraposición al Grupo de Boedo se caracterizaba por su estilo elitista y vanguardista.

hqdefault.jpg

Oliverio Girondo en su juventud

Girondo fue uno de los animadores principales de ese movimiento. Y ejerció influencia sobre poetas de las generaciones posteriores, entre ellos el surrealista Enrique Molina, con quien tradujo Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud.

Sus primeros poemas, llenos de color e ironía, superan el simple apunte pintoresco y constituyen una exaltación del cosmopolitismo y de la nueva vida urbana e intentan una crítica de costumbres.

En 1925 publica su segundo libro, “Calcomanías”, y la edición de bolsillo de “Veinte poemas…”

En 1926, en un almuerzo organizado en honor a Ricardo Güiraldes, conoce a Norah Lange, poeta con la cual se casa en 1943 y con quien emprendería innumerables viajes.

En 1932, para la publicación de “Espantapájaros”, lleva a cabo una extraña campaña publicitaria. Girondo realiza una réplica en papel maché del «espantapájaros-académico» que el pintor Bonomi había diseñado para la tapa del libro. El espantapájaros fue colocado, según cuenta Norah Lange, «en una carroza coronaria -de esas que llevan las flores y van detrás del coche fúnebre- tirada por seis caballos, con su auriga y lacallos, vestidos según la moda Directorio, apostados a cada lado». Además, alquiló un local en la calle Florida atendido por muchachas hermosas y llamativas para la venta del libro. La experiencia publicitaria resultó un éxito y el libro se agotó en un mes. El muñeco, que durante años presidió la entrada de su casa de Suipacha al 1444, hoy puede visitarse en el Museo de la Ciudad de Buenos Aires.

Desde 1934 mantuvo una importante amistad con Pablo Neruda y Federico García Lorca, quienes por esa época se hallaban en Buenos Aires.

En 1937 publica “Interlunio” por Editorial Sur, y en 1942 “Persuasión de los días”.

En 1946 publica el poema “Campo nuestro”

A partir de 1950 comenzó también a pintar con una orientación surrealista, aunque nunca expuso sus cuadros.

Acerca de su último libro, “En la masmédula” (1953), Enrique Molina señaló: “Hasta la estructura misma del lenguaje sufre el impacto de la energía poética desencadenada en este libro único. Al punto que las palabras mismas dejan de separarse individualmente para fundirse en grupos, en otras unidades más complejas, especie de superpalabras con significaciones múltiples y polivalentes, que proceden tanto de su sentido semántico como de las asociaciones fonéticas”. Algunos críticos relacionaron este último gesto vanguardista de Girondo con un libro igualmente desesperado, constructor y destructor del sentido: “Trilce”, del peruano César Vallejo.

Sus autores favoritos eran Remy de Gourmont, Rubén Dario, Nietzsche. Su mentor fue su hermano Eduardo.

“Su poesía no es fácil y menos tranquilizadora, tiene el carácter inquietante de toda exploración de lo desconocido y significa el esfuerzo de un hombre que intenta penetrar en la densidad de lo indecible, para volver con su cosecha y ofrecerla como mensaje”

Entre sus numerosas amistades figuran Salvador Dali, Macedonio Fernández, Rafael Alberti, Gómez de la Serna (quien publicó un ensayo sobre Girondo en “Retratos Contemporáneos”) y Aus Keller (con quien asistía a tertulias llamadas “Peñas” de la revista “Martín Fierro”)

En 1961 sufrió un accidente que lo dejó imposibilitado físicamente. Murió el 24 de enero de 1967.

Sus Obras

  • Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922)
  • Calcomanías (1925)
  • Espantapájaros (1932)
  • Interlunio (relato, 1937)
  • Persuasión de los días (1942)
  • Campo nuestro (1946)
  • En la masmédula (1953)

Fuente: Wikipedia

Horacio Quiroga. Naturalista y Modernista.

Quiroga1900aNace en Salto, Uruguay. .Maestro del relato breve y uno de los mayores cuentistas de todos los tiempos, fundador de la Revista de Salto y del Consistorio del Gay Saber, colaborador del periódico La Nación y de las revistas Caras y Caretas, Fray Mocho, La Novela Semanal, fue autor de “Los arrecifes de coral”, “El crimen del otro”, “Los perseguidos”, “Historia de un amor turbio”, ” Cuentos de amor, de locura y de muerte”, “Cuentos de la selva”, “El salvaje”, “Anaconda”, “El desierto” y “Los desterrados”, considerada su obra cumbre. Su vida, marcada por la tragedia (su padre había muerto en un accidente de caza, su padrastro y su primera esposa se suicidaron, mató accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando), acabó por decisión propia cuando, enfermo de cáncer, apuró un vaso de cianuro el 19 de febrero de 1937.

En su primer libro, Los arrecifes de coral, compuesto por 18 poemas, 30 páginas de prosa poética y 4 relatos, Quiroga pone en evidencia su inmadurez y confusión adolescente. Punto aparte para los relatos, en los cuales está ya en germen el estilo modernista y naturalista que identificaría al resto de su obra. Sus dos novelas Historia de un amor turbio y Pasado amor tratan sobre el mismo tema —que obsesionaba al autor en su vida personal—: los amores entre hombres maduros y jovencitas adolescentes.

En la primera de ellas Quiroga divide la acción en tres etapas. En la primera, una niña de 9 años se enamora de un hombre adulto. En la segunda parte, el hombre, que no se había percatado del amor de la niña, pasados ocho años (ella tiene ahora 17) comienza a cortejarla. En la tercera parte el hombre narra la última etapa de su amor: han pasado diez años desde que la joven lo ha abandonado. La acción se inicia aquí: es el tiempo presente de la novela. En Pasado amor la historia se repite: un hombre maduro regresa a un lugar luego de años de ausencia y se enamora de una jovencita a la que había amado siendo niña.

Horacio_Quiroga_1897Conociendo la historia personal de Quiroga, se evidencian las características autobiográficas de ambas novelas: hasta el nombre de la protagonista de Historia de un amor turbio es Eglé (así se llamaba la hija de Quiroga, de una de cuyas compañeritas se enamoró el escritor y que llegaría a ser su segunda esposa). Los avatares eróticos de Quiroga con muchachas muy jóvenes pueblan el drama de estas dos novelas, con especial hincapié en la oposición de sus padres, rechazo que Quiroga había aceptado como parte integrante de su vida y con el que debió lidiar siempre.

Dejando a un lado el teatro de Quiroga, poco difundido y al que los críticos siempre han llamado «un error», lo más trascendente de su obra son los cuentos cortos, género en que el autor alcanza la madurez, impulsando en el mismo sentido a toda la narrativa latinoamericana. Es Horacio Quiroga el primero que se preocupa por los aspectos técnicos de la narrativa breve, puliendo incansablemente su estilo (para lo cual vuelve y rebusca siempre sobre los mismos temas) hasta alcanzar la casi perfección formal de sus últimas obras.

Claramente influido por Rubén Darío y los modernistas, poco a poco el modernismo del oriental comienza a volverse decadente, describiendo a la naturaleza con minuciosa precisión pero dejando en claro que la relación de ella con el hombre siempre representa un conflicto. Extravíos, lesiones, miseria, fracasos, hambre, muerte, ataques de animales, todo en Quiroga plantea el enfrentamiento entre naturaleza y hombre tal como lo hacían los griegos entre Hombre y Destino. La naturaleza hostil, por supuesto, casi siempre vence en la narrativa quiroguiana.

La morbosa obsesión de Quiroga por el tormento y la muerte es aceptada mucho más fácilmente por los personajes que por el lector: la técnica narrativa del autor presenta protagonistas acostumbrados al riesgo y al peligro, que juegan según reglas claras y específicas. Saben que no deben cometer errores porque la selva no perdona, y, al caer, lo hacen con algo de «espíritu deportivo» y suelen morir, dejando al lector ansioso y angustiado.

La naturaleza es ciega pero justa; los ataques sobre el campesino o el pescador (un enjambre de abejas enfurecidas, un yacaré, un parásito hematófago, una serpiente, la crecida, lo que fuese) son simplemente lances de un juego espantoso en el que el hombre intenta arrancar a la naturaleza unos bienes o recursos (como intentó Quiroga en la vida real) que ella se niega en redondo a soltar; una lucha desigual que suele terminar con la derrota humana, la demencia, las muertes o, simplemente, con la desilusión.

Hipersensible y excitable, dado a amores imposibles, frustrado en sus empresas comerciales pero aun así emocional y sumamente creativo, Quiroga abrevó en su propia vida trágica y en la naturaleza a la que estudió y padeció, con su férrea voluntad de trabajador y su sutil mirada de minucioso observador para construir una obra narrativa a la que la mayor parte de los críticos consideraron (y aún consideran) «poéticamente autobiográfica». Tal vez en este «realismo interno» u «orgánico» de las piezas de Quiroga resida el irresistible encanto que aún hoy ejercen sobre los lectores, que, sin darse cuenta, descubren en sus páginas la verdadera naturaleza del escritor que, tal vez como muy pocos en la literatura latinoamericana, fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado.

Sus libros.

Cronología bibliográfica de publicaciones en vida del autor:

  • Diario de viaje a París (Testimonio y observaciones, Ed. Páginas de Espuma, Montevideo, 1900)
  • Los arrecifes de coral (Prosa y verso, El Siglo Ilustrado, Montevideo, 1901)
  • El crimen del otro (Cuentos, Ed. Emilio Spinelli, Buenos Aires, 1904)
  • Los perseguidos (Relato, Ed. Arnaldo Moen y Hno., Buenos Aires, 1905)
  • Historia de un amor turbio (Novela, Ed. Arnaldo Moen y Hno., Buenos Aires, 1908)
  • Cuentos de amor de locura y de muerte (Cuentos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1917)
  • Cuentos de la selva (Cuentos infantiles, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1918)
  • El salvaje (Cuentos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1920)
  • Las sacrificadas (Cuentos escénicos en cuatro actos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1920)
  • Anaconda (Cuentos, Agencia Gral. de Librería y Publicaciones, Buenos Aires, 1921)
  • El desierto (Cuentos, Ed. Babel, Buenos Aires, 1924)
  • Los desterrados (Cuentos, Ed. Babel, Buenos Aires, 1926)
  • Pasado amor (Novela, Ed. Babel, Buenos Aires, 1929)
  • Suelo natal (Cuentos, Ed. Crespillo, Buenos Aires, 1931)
  • Más allá (Cuentos, Soc. Amigos del Libro Rioplatense, Buenos Aires – Montevideo, 1935)